domingo, 5 de mayo de 2013

Con la oreja caliente…


Documento resumido del original escrito por María Victoria Vertedor Hurtado

La temperatura es una de las siete magnitudes físicas en el Sistema Internacional y a lo largo de la historia se han desarrollado diversas formas para medirla. La termometría son todos los aspectos relacionados con la medida de la temperatura sobre bases científicas e incluye la descripción de los instrumentos utilizados (termómetros), la descripción de los protocolos empleados y el establecimiento de escalas termométricas.
Con el paso de los siglos las técnicas de medición de temperatura se han ido perfeccionando. Desde la invención del termoscopio de Filón en el siglo III a.C. por el ingeniero griego Filón de Bizancio, pasando por la construcción de un termoscopio más sencillo gracias a Galileo Galilei en 1597, hasta la aparición de los primeros termómetros digitales en la segunda mitad del siglo XX, la termometría ha avanzado junto al desarrollo tecnológico de las sociedades.

Uno de los últimos avances tecnológicos es la termometría timpánica. Uno de los principales antecedentes para la aparición de este tipo de técnicas es que una norma aprobada por el Parlamento Europeo el 10 de julio de 2007 y en vigor desde el 2009 obligó a buscar una alternativa al termómetro de mercurio, hasta entonces de uso general en hogares y hospitales, debido a que fue retirado por su toxicidad para la salud y por la contaminación del medio ambiente.
Una alternativa al termómetro de mercurio es el termómetro timpánico de infrarrojos. Esta alternativa está pensada para ser aplicada en niños de hasta 14 años. En las referencias encontradas hay desacuerdo, tanto en método como en aparatos de medición y condicionantes otológicos. Algunos expertos defienden que hay factores locales, como la otitis externa, que tienden a aumentar la temperatura, y el tapón de cera que tiende a disminuirla. Otros no encuentran diferencias significativas entre niños con otitis y niños sanos, ni diferencias por la presencia de cerumen.

En 2007, la doctora María Victoria Vertedor Hurtado junto con el equipo de Urgencias de Pediatría del Hospital Materno Infantil de Málaga, España, realizó un estudio para tratar de aclarar esta controversia. Es un estudio descriptivo transversal donde se comparan las temperaturas tomadas con termómetro de mercurio y termómetro de infrarrojos Genius TM 2s en niños menores de 14 años. En el estudio se incluyeron los niños desde 3 días de vida hasta 14 años. Se seleccionaron de forma consecutiva 400 pacientes que acudieron al servicio de urgencias y que cumplieron los criterios de inclusión.

Los criterios de exclusión fueron niños con otalgia derecha, menores 2 años con cuadros diarreicos o patología rectal, con alteración o deficiencia mental y los pacientes cuyos padres o tutores presentaron actitud no colaboradora. Los instrumentos utilizados fueron el termómetro de mercurio de cristal para medir la temperatura axilar y rectal, y el termómetro timpánico de infrarrojos Genius TM2s para medir la temperatura timpánica. Las enfermeras que realizaron el estudio siguieron las instrucciones de uso de cada termómetro; para el de mercurio, se comprobó que la columna estuviera bajada y una correcta desinfección tras cada medición. Para el termómetro timpánico se comprobó que el extremo de la sonda estuviera limpio y que la membrana del cono desechable se mantuviera lisa y sin desgarros. Siguieron las indicaciones para el sellado del conducto auditivo y la orientación correcta hacia el tímpano.

La temperatura ambiente osciló entre 24 y 26ᵒC. En los niños desde 3 días vida hasta 2 años (grupo I), se utilizó el termómetro de mercurio rectal durante 3 min en recto y el termómetro timpánico Genius TM2s en el oído derecho. Para los niños mayores de 2 años hasta 14 años (grupo II), se utilizó el termómetro de mercurio axilar durante 8 min en la axila derecha y el termómetro timpánico Genius TM2s en el oído derecho.
Para el grupo I se obtuvieron valores superiores con el termómetro timpánico con respecto al termómetro de mercurio en un 80,7% de los casos. Un aspecto importante que no se consideró fue la administración de antitérmicos previa a la toma de la temperatura, situación que se da en las urgencias pediátricas cuando los padres los administran en casa antes de acudir al hospital. Ello podría justificar los casos en los que la temperatura timpánica ha sido menor que la rectal, pues la rectal tarda más en modificarse que la central después de la administración de antitérmicos. Respecto a los valores superiores de temperatura timpánica se podría pensar que el termómetro timpánico detecta la fiebre antes que el rectal, lo que de algún modo podría justificar el 14% de los casos en los que la temperatura timpánica ha sido superior a la de mercurio.

En el grupo II la fiebre tuvo mayor o menor importancia dependiendo de las actuaciones y decisiones clínicas que deriven. Por un lado, el tratamiento de la fiebre en este grupo de edad está más relacionado con aliviar molestias que con la aplicación de protocolos, lo que sugiere que el termómetro timpánico es un método eficaz para detectar los cambios de temperatura de forma rápida en áreas sobresaturadas. Hay factores externos que condicionan los resultados como el sudor, la temperatura ambiente y la colocación inadecuada del termómetro, en un estudio de revisión sobre medición de temperatura concluyen que no hay lugar idóneo para la toma de temperatura por las diferentes variables que influyen en la medición. La temperatura timpánica, con el termómetro modelo Genius TM2s, en el área de pediatría se debe comprobar con otro método para detectar la fiebre cuando implique decisiones clínicas.

Sin embargo, la temperatura timpánica es un método adecuado de valoración rápida de temperatura en el área de trabajo de urgencias, donde la demanda asistencial es alta y hay que evaluar a muchos pacientes en un corto espacio de tiempo. Habría que llevar a cabo un estudio que comparase las temperaturas rectal, axilar y timpánica de los nuevos instrumentos de termometría del mercado, con un dispositivo de temperatura central.

Fuentes:

Renato Picerno
Comunicación
   Museo Interactivo de Ciencia

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