lunes, 21 de enero de 2013

Benjamín Franklin, un hombre eléctrico



Un pensador curioso a quien ahora se lo reconoce más como inventor que como científico, pues caminó por la vida creando aparatos para facilitar la cotidianidad y solucionar problemas diarios. A continuación te presentamos una lista de historias curiosas de Benjamín Franklin:

  1. Él estaba convencido de que las tormentas eran fenómenos eléctricos y quería demostrar su teoría. Para ello, tomó una cometa con punta eléctrica y ató un hilo de seda con una llave. En una tarde con nubes, hizo volar la cometa mientras él la sostenía con otro hilo de seda. En un determinado momento, Franklin puso un nudillo cerca de la llave y saltaron chispas, demostrando así su hipótesis sobre las tormentas eléctricas. Tuvo mucha suerte al realizar este experimento. Si un rayo hubiera alcanzado la cometa habría caído fulminado. De hecho, otros dos investigadores que repitieron poco después el experimento dejaron su vida en el intento.
  2. Diseñó y utilizó los lentes bifocales. Estaba cansado de tener que cambiar de lentes para ver de cerca y de lejos, por lo que un día cortó dos pares de cristales en dos mitades y los combinó en un solo marco.
  3. Inventó sistemas para controlar el humo de las chimeneas.
  4. Y para no tener que levantarse a recoger los libros de su biblioteca personal, creó un brazo largo, es decir, un palo de madera con un gancho que le permitía permanecer sentado mientras cambiaba de libros.
  5. Se le atribuye la frase “el tiempo es oro”.
  6. Preocupado por los incendios, fundó el primer cuerpo de bomberos.
  7. En 1779 firmó la Declaración de Independencia. 
Gustavo Benavides
Museología
Museo Interactivo de Ciencia


sábado, 12 de enero de 2013

Catapultas: más que instrumentos de guerra




Este artefacto fue creado para derribar muros y causar daño en poblaciones enemigas. Su funcionamiento requiere de conocimientos físicos y mecánicos, así que observar cómo funciona puede ayudarnos a entender cómo la distancia, altura y puntería dependen del peso, la densidad, la aerodinámica y el ángulo de lanzamiento.

Las catapultas más primitivas disponían de un brazo con forma de cuchara en el extremo para situar y lanzar el proyectil. Su primera aparición fue en el 399 a. C. para Dionisio de Siracusa y, a partir de allí, ha experimentado mejoras, como el uso de la pólvora y la implementación de una honda. Alejandro Magno también las usó para derribar las murallas del imperio persa.


Cómo funciona la catapulta:

1.  Se almacena energía potencial en la catapulta.
2. Se gasta parte de esa energía almacenada (movimiento del brazo de palanca, desplazamiento de la honda, rozamiento de las cuerdas, etc.) para transmitirla al proyectil.
3.  El proyectil recibe el resto de la energía potencial y sale disparado con energía cinética.


Tipos de catapultas:

Onagro: Se necesitaban ocho hombres para instalarla. Tenía una base de madera en forma de arco y que servía de límite para el brazo cuando se disparaba el proyectil. En la punta, el brazo tenía una cuchara donde se colocaba la piedra o proyectil.

Trabuquete: Hay quien considera que pudo haber sido utilizado para lanzar personas y animales muertos asechados por alguna peste. La longitud de su eje puede llegar a los 12 metros, el peso del proyectil, 100 kilogramos y su alcance es de 200 metros. 

Ballista: Sus proyectiles eran dardos que llegaban a grandes distancias. Sus objetivos tenían que ser objetos inmóviles, pues una vez instalado era complicado moverlo, aunque existieron algunos con pequeñas ruedas.


¿Quién inventó la catapulta para Dionisio?

Arquímedes fue un matemático griego a quien no solo se le atribuyen interesantes aportes a la mecánica, sino anécdotas con humor mítico. Sus ingenios bélicos sirvieron a Dionisio de Siracusa a resistir tres años el asedio romano antes de caer finalmente en manos de las tropas de Marcelo. 
Una anécdota relacionada con su conocimiento de mecánica, cuenta que Arquímedes retó a Plutarco que conseguiría mover la Tierra. De esta manera, con un complejo sistema de poleas, logró mover un navío de tres mástiles con su carga.


Gustavo Benavides
Museologia
Museo Interactivo de Ciencia

sábado, 5 de enero de 2013

6 de enero: Celebración de Santos Reyes


¿Qué realmente siguieron los reyes magos?


















Jesús Gerardo Rodríguez Flores, de la Sociedad Astronómica de la Laguna (México), comparte con nosotros su visión personal de este suceso, pues asegura que “la mezcla de la ciencia y la religión, la historia y la leyenda, tiene un caldo de cultivo para las más diversas interpretaciones”. Y, para ello, Rodríguez responde la siguiente pregunta:

¿Qué fue la estrella de Belén?

Los más ortodoxos la atribuyen a una voluntad divina y, otros, a un objeto volador no identificado (no necesariamente extraterrestres).  Sin embargo, Rodríguez afirma que “dentro de la astronomía se postula que la estrella de Belén pudo ser un cometa muy luminoso que surcó los cielos de la época o una estrella que explotó como una colosal supernova”. No obstante no hay un registro de algún  cometa luminoso o supernova en aquella época.


















Sin estas hipótesis, Gerardo Rodríguez recurre a la lingüística: “Los textos evangélicos al referirse a la estrella de Belén utilizan la palabra latina "stella", que significa indistintamente estrella, grupo de estrellas, constelación o conjunción. Por lo tanto bien pudo ser más bien una conjunción de estrellas o planetas”. Para comprobarlo, solo es necesaria una computadora para localizar a este conjunto en aquel año. Y el programa EZCosmos fue el que validó esta teoría, pues  una conjunción tuvo lugar en el Cercano y Medio Oriente. El Sol, la Luna y cuatro planetas, los más brillantes del firmamento, se reunieron prácticamente en la constelación de Piscis: “Allí encontramos al Sol y la Luna siendo escoltados por los planetas Júpiter, Saturno y Venus. Todos ellos en la constelación de Piscis. Mientras que en la vecindad se encuentra Mercurio en la frontera entre Piscis y Acuario. ¡Esta es la "Stella de Belén"!, concluye Rodríguez. Pregunta resuelta.


Gustavo Benavides
Museologia
Museo Interactivo de Ciencia